Breve historia de Eslovenia en el siglo XX

Ljubljana, la capital de Eslovenia

Ljubljana, la capital de Eslovenia

Las cabezas de Tito descansan ocultas y cogiendo polvo en el ático del Museo de Historia Contemporánea de Eslovenia. El centro guarda en sus depósitos miles de objetos curiosos que formaron parte de la vida de muchos eslovenos en el tortuoso siglo XX. Desde la tela que cubría el ataúd del susodicho Tito hasta los planos de seda que utilizaban los paracaidistas aliados que caían en territorio esloveno cuando sus aviones eran derribados por las fuerzas del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Hay lugar para el horror y la esperanza, una memoria histórica que dista mucho de la española.

Eslovenia es un país pequeño (su censo ronda los 2 millones de habitantes) con una personalidad pasmosa. Durante el siglo pasado formó parte de hasta seis estados diferentes. De mano en mano, al final, en 1991, logró en su independencia y empezó a vivir como un país Centroeuropeo más.

Comenzó el siglo formando parte del Imperio Austrohúngaro y eso se nota en su carácter educado y en la fisonomía de su arquitectura, sobre todo, de su capital Ljubljana. Tras la caída del Imperio Austrohúngaro en 1918, con el fin de la Primera Guerra Mundial, Eslovenia se unió junto a los eslavos del sur y conformó el Estado de Eslavos, Croatas y Serbios (que también contenía a Bosnia Herzegovina). Fue la primera vez que el país tuvo poderes regionales. Tras un atroz ataque en el Parlamento, el estado pasó a ser una dictadura y cambió su nombre a Reino de Yugoslavia. Poder centralizado, prohibición de partidos y supremacía serbia sobre el resto de territorios. Este hecho no distaba mucho de lo que sucedía en el resto de Europa a finales de la década de los 30, cuando los sistemas democráticos veían como el fascismo y otras fuerzas autoritarias invadían la escena política

Adolf Hitler en Maribor en 1941

Adolf Hitler en Maribor en 1941

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, el Reino de Serbia se alió con las potencias del mal, pero estas aprovecharon su debilidad para ocuparlo. Alemanes, italianos y húngaros se repartieron Eslovenia como si de un ‘strudel’ se tratara. Además, comenzaron con una política de eliminación de su cultura en pro de las fuerzas atacantes. Italia y Hungría anexionaron el territorio esloveno a sus países, Alemania, a pesar de los deseos del Fürher de devolver ese territorio a Alemania, solo la germanizó, sin unirla a su Tercer Reich. De esta época se guardan numerosas instantáneas en las que se ven banderas con esvásticas colgando de los principales edificios de ciudades como Maribor o banderas fascistas italianas ondeando en Ljubljana.

En este contexto de ahogo de la cultura eslovena surgieron los partisanos, la resistencia, donde pronto destacó Tito. Poco a poco, y con la ayuda de los aliados, recuperaron el territorio gracias también al apoyo de los católicos. Una vez terminada la guerra, los partisanos fueron quienes tomaron el control de Yugoslavia, una federación que albergaba a seis naciones: Eslovenia, Croacia, Serbia, Montenegro, Bosnia Herzegovina y Macedonia.

En un principio se estuvo cerca de las posiciones de Stalin, pero las malas relaciones entre el soviético y Tito hicieron que se rompieran relaciones a finales de la década de los 50 y Yugoslavia desarrollara un socialismo autogestionado, manteniéndose neutral ante los dos bloques ideológicos entre los que se dividía el mundo (fue uno de los países promotores del Movimiento de Países no alineados). Llegaron los años de mayor crecimiento, pero antes habían atravesado los años de rendir cuentas. Muchos hombres y mujeres, que habían colaborado con los ocupantes (Guardia Blanca, los Cuerpos de la Guardia Nacional Eslovena o soldados en los ejércitos nazi y fascista), fueron fusilados o llevados a campos de concentración como el de Goli Otok. También fueron represaliados aquellos hombres y mujeres que apoyaban al socialismo soviético. En los últimos años ha surgido una corriente de recuperación de la memoria histórica hacia estas personas que durante muchos años fueron obviadas en los libros de historia y escondidas en los discursos  oficiales políticos.

Yugoslavia

Yugoslavia

En los 60, llegó la era del desarrollismo y consumismo. Abandonadas las cartillas de racionamento, los eslovenos siguieron las tendencias mundiales “capitalistas” (con cierto retraso) y empezaron a producir bienes y a viajar. Dentro de Yugoslavia, fue Eslovenia quien tenía la mayor riqueza económica frente a sus vecinos que estaban menos desarrollados.

A principios de los 80, Tito, el cohesionador de Yugoslavia, murió y empezaron los problemas identitarios y económicos. Finalmente, gracias a los deseos de la mayor parte de la población y a la buena preparación de los políticos, Eslovenia proclamó su independencia, después de celebrar un referéndum en diciembre de 1990 donde más del 88% votaron a favor de la autodeterminación. El 26 de junio de 1991, la asamblea declaró oficialmente la independencia. Al día siguiente, los tanques del ejército yugoslavo salieron desde sus destacamentos y se acercaron hacia Ljubljana, con la intención de que Eslovenia se retractara de su idea. Así comenzó la Guerra de los Diez Días. Eslovenia, por su propia idiosincrasia, se libró del sangriento conflicto que sí que afectó a sus vecinos de la antigua Yugoslavia.

Paulatinamente, empezó a entrar en los organismos internacionales y terminó la culminación de su fase de asentamiento como nación el 1 de mayo del 2004, cuando entró a formar parte de la Unión Europea. En 2007, adoptaron el Euro.

El cruce de países en su territorio en su pasado cercano hace de los eslovenos un pueblo amable, fácil de tratar, abierto y humilde. Su pasado también los hace desconfiar de los italianos (los problemas fronterizos siempre han sido un tema caliente) y pensar en que tienen todo un futuro por delante. Sin embargo, no escapan de la crisis y, al igual que otros países de la Unión, han visto como sus inmobiliarias quebraban y su banco más importante, NLB, pidiera dinero para su recapitalización.

Hoy por hoy es un país por descubrir, al que quitar el polvo y al que merece la pena visitar más de un día. No sólo por su capital, uno de los lugares más bellos de Europa, sino por su sobrecogedora naturaleza, que es capaz de sorprender en cada curva de sus carreteras.

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Comments
3 Responses to “Breve historia de Eslovenia en el siglo XX”
  1. María dice:

    Gracias por tu “historia”. Si eres apasionado y/o aficionado a la historia como yo te invito a conocer la colección Breve Historia. Saludos,
    https://www.facebook.com/brevehistoria

  2. Algo similar se cuenta de la ARGENTINA, con la única diferencia que en esto territorios colocaron a los argentinos.

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  1. […] Cuenta una leyenda eslovena que cuando se creó el mundo se repartió a cada territorio una característica: el sol, la playa, la montaña, los manantiales… Cómo no sabían qué hacer con Eslovenia, decidieron darle un poco de todo, un poco de playa (46 kilómetros),  montañas, aguas, nieve, naturaleza… Lo único que, por disfrutar de esas delicias, les dio malos vecinos. Está leyenda solo se puede entender si conocemos mínimamente la historia del país a lo largo del siglo XX. Podéis consultarla en este enlace. […]



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