IX Muestra de Cine y Derechos Humanos II

En el ecuador de la IX Muestra de Cine y Derechos Humanos de Zaragoza, comento las últimas cuatro películas proyectadas en la sección oficial para que si queréis os animéis a venir a las últimas sesiones. (Salón de Actos de la CAI, paseo Independencia)

El sábado fue el turno de  El Baobab de piedra. Una película que no cuenta con una sola imagen de vídeo y que, a través de la superposición de fotografías, dibujos, música y testimonios, recorre una parte de las vías que utiliza la inmigración que llega a España a través de África. Pequeñas historias que se entrelazan para mostrar el largo camino hacia Europa. El director Marco Potyomkin, presente en la sala, explicó que el proyecto de la película surgió cuando, preparando otro documental, se encontró de bruces “con el infierno en el centro de Valencia”. Cientos de subsaharianos malvivían debajo de uno de los puentes del cauce del Turia. A partir de ahí, desde 2007 y hasta 2010, se dedicó a compilar material e investigar sobre el tema para confeccionar el documental mostrado. En su blog se puede ver  gratuitamente el resultado.

El domingo, el público regresó al horror de Afaganistán, pero esta vez a través de Guantánamo. A usted no le gusta la verdad- 4 días en Guantánamo, de Luc Côté y Patricio Henríquez, se vale de una grabación de una cámara de vigilancia del interrogatorio a Omar Khadr sobre su participación en la matanza de un soldado norteamericano en la guerra de Afganistan. Khadr, de nacionalidad canadiense, supuestamente cometió tal crimen cuando tenía 15 años, siendo menor de edad y cómo tal es ilegal juzgarlo como adulto. La cinta se completa con testimonios de presos que compartieron el tiempo con el protagonista en diferentes centros de detención, de sus abogados, de representantes del gobierno canadiense, de familiares… Una obra poco visual, pero efectiva.

El lunes, la temática viró radicalmente y se proyectó la pieza méxicana  Los que se quedan, una preciosa composición de pequeñas realidades de méxicanos que han visto como parte de su familia ha emigrado al Norte. Sencilla, sincera y cercana, la película muestra otra cara de la emigración, un lado que difícilmente el mundo occidental mira. Una arista de los movimientos migratorios en la que la reflexión pocas veces se hace presente.

El martes, el público viajó hasta Zibabwe, para comprobar de manera amable una experiencia esperanzadora llena de complicaciones. Ithemba narra la situación Liyana, un grupo musical africano compuesto por discapacitados físicos que cuentan cómo han ido tirando muros sociales y cómo, a través de la música, están intentado llegar a la igualdad. Simpática, pero dura, muestra la complicación de ser disminuido físico en un país subshariano, donde la barreras no solo son físicas, sino también psicológicas.

El ciclo continúa esta tarde a las 17:00 con el inicio de la sección Panorama dedicada esta edición a la Memoria de Sudáfrica. Se proyectará una curiosa pieza rodada clandestinamente en 1972 que describe en sí misma la política del Apertheid. La película se llama la Última Tumba en Dimbaza. A las 19:00, será el turno de la sección oficial con la obra La Revolución de los Saris Rosas que versará sobre la situación femenina en La India y la lucha por los derechos civiles.

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