Desaparecidos, una visita con Gervasio Sánchez

 Familiares de Srebrenica que han recuperado a sus desaparecidos, 11 de julio 2011- Foto de Gervasio Sánchez.

Familiares de Srebrenica que han recuperado a sus desaparecidos, 11 de julio 2011- Foto de Gervasio Sánchez.

24 de enero de 2012, Baltasar Garzón es juzgado en Madrid por abrir una causa al Franquismo para investigar los crímenes que se cometieron durante este periodo de la Historia de España. Mientras el juicio se celebra, paso la mañana en el Centro de Historias de Zaragoza visitando la exposición de Desaparecidos del fotoperiodista Gervasio Sánchez. Soy una afortunada, ya que el mismo Gervasio Sánchez, gracias a una iniciativa del CTA, es el anfitrión, la voz que pone vida a las imágenes en blanco y negro. Paradoja como la que hace coincidir el Día de los Derechos Humanos con la muerte de Pinochet.

Desaparecidos es un proyecto que ocupa al periodista, Premio Nacional de Fotografía y Premio Ortega y Gasset,  desde 1998. Un recorrido que no es si no “una gota de dolor en un océano de violencia”. La exposición, que se podrá visitar hasta el 12 de febrero, se centra en las desapariciones forzosas y en las reacciones de los seres queridos que son quienes quedan marcados de por vida por esas ausencias. “Lo peor de la guerra empieza cuando acaba. Los enfermos y mutilados se recuperarán, los desaparecidos rara vez aparecen”.

Cuando el fotógrafo se planteó este proyecto se encontró con una pregunta ¿Cómo documentar un tema donde los protagonistas están desaparecidos? Para conseguir el resultado, Gervasio Sánchez optó por realizar una cronología de la desaparición forzosa, y así está diseñada expositivamente Desaparecidos.

El guía de excepción nos adentra en los centros de detención de Argentina, Camboya o Chile, nos presenta a las madres de los ausentes, nos muestra sus objetos y nos transmite la obsesión de un familiar por enterrar a sus seres queridos. Cada instantánea tiene una historia diferente detrás, un idioma distinto, pero un único transfondo.

El paso se hace más complicado y empiezan las imágenes de las búsquedas con listas, fotos y fosas sin nombre. Después, la exhumación. Tierra. Tierra de Bosnia, tierra de Colombia, tierra de Irak (país con el récord de desaparecidos con más de 100.000) o tierra de Guatemala. Los restos muchas veces están mezclados y están sin ningún tipo de documentación, por lo que llega el momento de la investigación de averiguar los nombres y los apellidos de quiénes están allí enterrados. Aquí, Gervasio Sánchez  nos cuenta que, tras el 11 de septiembre y gracias a la seriedad de los norteamericanos en recuperar los restos de todos los fallecidos en los atentados de las Torres Gemelas, se han desarrollado programas muy potentes que han facilitado las identificaciones. Se han creados bancos de sangre y se han mejorado los trabajos con ADN. Países como Colombia o Serbia han podido devolver a muchas de sus víctimas.

Una vez que se sabe a quién pertenecen los restos, los cuerpos se devuelven a las incansables personas que se han pasado la vida luchando por saber qué les pasó a sus seres queridos. Es un momento duro y el final que ninguno hubiera deseado.

Exhumaciones en Colombia. Foto: Gervasio Sánchez

Exhumaciones en Colombia. Foto: Gervasio Sánchez

La penúltima sala está dedicada a España. Un país, que en principio no entraba en el proyecto, pero que Gervasio decidió incluir en 2008. Llama la atención como en países con muchos menos recursos, los estados no han politizado las búsquedas y han apoyado a los ciudadanos en su proceso de recuperación. Esto, lamentablemente, en este país no ocurre. Un ejemplo de lo que es no comprender es lo que sucedió en 2008 en la localidad de Albalate de Cinca. Allí se recuperaron 17 cuerpos de republicanos asesinados en 1937.  En un pleno municipal, uno de los grupos políticos votó en contra de que los cuerpos pudieran ser enterrados en el cementerio municipal, por suerte no eran mayoría en el Ayuntamiento.

Por último, dos audiovisuales y varias decenas de fotografías de familiares que siguen buscando a sus hijos, primos, abuelos, hermanos o nietos nos acompañan en los últimos metros de la exposición.

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  1. […] Esta mañana ha sido el turno de Nostalgia de la Luz, de Patricio Guzmán. Un canto poético sobre el desierto de Atacama y los acontecimientos que se han ocurrido en su vasto vacío, tanto a ras de tierra como en el firmamento. Un lugar para mirar la estrellas, y también, un lugar donde la historia truculenta chilena no ha pasado de puntillas. Una película muy recomendable para aquellos que os quedasteis tocados con la exposición de Gervasio Sánchez de Desaparecidos. […]



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